Criterio editorial
Ediciones y traducciones de clásicos
Estos principios se aplican a la preparación de obras históricas: respeto por el texto de partida, atribución clara y separación entre la obra original y los materiales añadidos a la nueva edición.
Texto y fuentes
La preparación parte de fuentes fiables y, cuando es necesario, de la comparación entre distintas copias o ediciones accesibles de la obra. Las decisiones editoriales deben poder justificarse a partir del texto de partida y del contexto de publicación.
Traducción
Las traducciones son nuevas cuando así se indica en la edición. Se busca conservar el significado, el tono, el registro y las relaciones internas del texto. El español puede modernizarse cuando mejora la comprensión, siempre que esa modernización no cambie el sentido ni elimine matices relevantes.
Notas y material añadido
Las notas se incorporan cuando ayudan a comprender una referencia, una palabra, un contexto histórico o una dificultad real de lectura. Se evita convertir la anotación en un comentario continuo cuando el texto puede sostenerse por sí mismo.
Introducciones, notas, glosarios u otros materiales editoriales se distinguen del texto de la obra. Su presencia se acredita de forma expresa en cada edición.
Autoría y contribuciones
En una obra clásica, el autor original permanece siempre como autor principal. Julián Almara aparece únicamente por las contribuciones efectivamente realizadas en esa edición, mediante fórmulas como «Traducción», «Traducción y notas», «Traducción, introducción y notas» o «Edición y notas», según corresponda.
Dominio público
Las obras se seleccionan y utilizan atendiendo a su situación de dominio público y a las condiciones aplicables a las fuentes empleadas. El hecho de que una obra sea de dominio público no elimina la necesidad de identificar correctamente la autoría ni de diferenciar el texto original del material editorial nuevo.